4 de noviembre de 2010

VICENTE HUIDOBRO



*ARTE POÉTICA


Que el verso sea como una llave

Que abra mil puertas.

Una hoja cae; algo pasa volando;

Cuanto miren los ojos creado sea,

Y el alma del oyente quede temblando.


Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata.


Estamos en el ciclo de los nervios.

El músculo cuelga,

Como recuerdo, en los museos;

Mas no por eso tenemos menos fuerza:

El vigor verdadero

Reside en la cabeza.



Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!

Hacedla florecer en el poema ;


Sólo para nosotros

Viven todas las cosas bajo el Sol.


El Poeta es un pequeño Dios.


-De: "El espejo de Agua"- 1916


*ELLA

Ella daba dos pasos hacia delante

Daba dos pasos hacia atrás

El primer paso decía buenos días señor

El segundo paso decía buenos días señora

Y los otros decían cómo está la familia

Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo



Ella llevaba una camisa ardiente

Ella tenía ojos de adormecedora de mares

Ella había escondido un sueño en un armario oscuro

Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza



Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos

Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla



Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina

Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad

Era hermosa como un cielo bajo una paloma



Tenía una boca de acero

Y una bandera mortal dibujada entre los labios

Reía como el mar que siente carbones en su vientre

Como el mar cuando la luna se mira ahogarse

Como el mar que ha mordido todas las playas

El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia

Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas

Antes que el viento norte abra sus ojos

Era hermosa en sus horizontes de huesos

Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado

Como el cielo a caballo sobre las palomas

-De: Ver y palpar,1941


*MONUMENTO AL MAR

Paz sobre la constelación cantante de las aguas

Entrechocadas como los hombros de la multitud

Paz en el mar a las olas de buena voluntad

Paz sobre la lápida de los naufragios

Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas

Y si yo soy el traductor de las olas

Paz también sobre mí.



He aquí el molde lleno de trizaduras del destino

El molde de la venganza

Con sus frases iracundas despegándose de los labios

He aquí el molde lleno de gracia

Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas



He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo

Porque un día nadie se paseará por el tiempo

Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos



Este es el mar

El mar con sus olas propias

Con sus propios sentidos

El mar tratando de romper sus cadenas

Queriendo imitar la eternidad

Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena

O el jardín de los astros que pesan en el cielo

Sobre las tinieblas que arrastramos

O que acaso nos arrastran

Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna

Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte



El mar entra en la carroza de la noche

Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos

Se oye apenas el ruido de las ruedas

Y el ala de los astros que penan en el cielo

Este es el mar

Saludando allá lejos la eternidad

Saludando a los astros olvidados

Y a las estrellas conocidas.



Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño

El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas

/manos temblorosas

El mar empujando las olas

Sus olas que barajan los destinos



Levántate y saluda el amor de los hombres



Escucha nuestras risas y también nuestro llanto

Escucha los pasos de millones de esclavos

Escucha la protesta interminable

De esa angustia que se llama hombre

Escucha el dolor milenario de los pechos de carne

Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.



También nosotros te escuchamos

Rumiando tantos astros atrapados en tus redes

Rumiando eternamente los siglos naufragados

También nosotros te escuchamos



Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor

Cuando tus gladiadores se baten entre sí



Cuando tu cólera hace estallar los meridianos

O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta

O bien cuando maldices a los hombres

O te haces el dormido

Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.



Lloras sin saber por qué lloras

Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos

Sufres sufres como sufren los hombres

Que oiga rechinar tus dientes en la noche

Y te revuelques en tu lecho

Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos

Que los niños apedreen tus ventanas

Que te arranquen el pelo

Tose tose revienta en sangre tus pulmones

Que tus resortes enmohezcan

Y te veas pisoteado como césped de tumba



Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas

Tengo miedo de tus venganzas

Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche

Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar

Olvida los presagios funestos

Olvida la explosión de mis praderas

Yo te tiendo las manos como flores

Hagamos las paces te digo

Tú eres el más poderoso

Que yo estreche tus manos en las mías

Y sea la paz entre nosotros



Junto a mi corazón te siento

Cuando oigo el gemir de tus violines

Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño

Cuando estás pensativo frente al cielo

Cuando estás dolorido en tus almohadas

Cuando te siento llorar detrás de mi ventana

Cuando lloramos sin razón como tú lloras



He aquí el mar

El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades

Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres

Esas barcas que pescan a la orilla del cielo

Esos peces que escuchan cada rayo de luz

Esas algas con sueños seculares

Y esa ola que canta mejor que las otras



He aquí el mar

El mar que se estira y se aferra a sus orillas

El mar que envuelve las estrellas en sus olas

El mar con su piel martirizada

Y los sobresaltos de sus venas

Con sus días de paz y sus noches de histeria



Y al otro lado qué hay al otro lado

Qué escondes mar al otro lado

El comienzo de la vida largo como una serpiente

O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo

Y más alta que todos los montes

Qué hay al otro lado

La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo

O el torbellino eterno de pétalos tronchados



He ahí el mar

El mar abierto de par en par

He ahí el mar quebrado de repente

Para que el ojo vea el comienzo del mundo

He ahí el mar

De una ola a la otra hay el tiempo de la vida

De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

-De: Últimos Poemas, Póstumo- 1948

*Fuente:-Universidad de Chile-


BIOGRAFÍA:-Huidobro, Vicente (1893 – 1948)


Nació en Santiago y, siendo miembro de una familia de la burguesía aristocrática, fue educado en el entonces exclusivo colegio jesuita San Ignacio. Comenzó a escribir poesía a temprana edad, publicando su primer libro, Ecos del alma, en 1911. En esos años fundó las revistas Musa joven (1912), con Jorge Hübner, y Azul (1913) con Pablo de Rokha. Algunos de los artículos publicados en ellas, incluidos posteriormente en el libro Pasando y pasando (1914), muestran tempranamente uno de los rasgos más acentuados de la personalidad y la obra posterior de Huidobro: su actitud polémica, rebelde y controvertida, expresada, en este caso, en una crítica satírica de los valores de su propia clase, acto que le valió la ira de su abuelo, quien recogió e incineró la edición del libro. En esos años publicó también cuatro libros de poemas: Ecos del alma (1911), La gruta del silencio (1913), Canciones en la noche (1913) y Las pagodas ocultas (1914).

En 1916 realizó el primero de numerosos viajes a París. En su paso por Buenos Aires camino a Europa, publicó El espejo de agua, obra que ya postula algunos de los elementos básicos del "creacionismo", movimiento poético vanguardista que Huidobro "fundaría" poco tiempo después. En el texto "Arte poética", incluido en ese libro, Huidobro postula la poesía como creación, es decir, como invención de "mundos nuevos", en lugar de recreación del mundo existente, y concibe al poeta como un "pequeño dios" encargado de crearlo, no sin ironía, ya que no existen los dioses pequeños; postula el lenguaje poético como un instrumento expresivo-comunicativo, rechazando las figuras poéticas tradicionales, por reconsiderarlas vacías e inútiles, y afirma la supremacía de lo intelectual en la producción poética. Ese mismo año publica Adán, cuyo prefacio también ahonda en la diferencia de su poesía actual con respecto a sus primeros libros y a la poesía tradicional.

En París entró en contacto con las figuras más importantes de la vanguardia europea, convirtiéndose en un activo participante de dicho movimiento y colaborando con las revistas Sic y Nord-Sud. En 1917 publicó Horizon Carré, libro en que recoge algunos poemas de El espejo de agua, reelaborados y adaptados a la nueva tipografía, incluye poemas nuevos, y depura su concepción poética ("hacer el poema como la naturaleza hace un árbol", dice en su prólogo). Estuvo también en Madrid, donde ejerció influencia sobre los poetas que formarían el movimiento vanguardista del "ultraísmo". Allí publicó en 1918 cuatro obras que siguen los postulados "creacionistas": Ecuatorial y Poemas árticos, libros de importancia fundamental para el desarrollo de las vanguardias hispanoamericanas, y Hallali y Tour Eiffel.
Después de un breve paso por Chile, Huidobro retornó a París, viviendo allí entre 1919 y 1925. Esos años fueron de intensa actividad: dictó conferencias, fundó revistas, escribió manifiestos, presentó la exposición de "poemas pintados", publicó su primera antología Saisons choisies (1921), con un retrato suyo hecho por Picasso, y comenzó a escribir Altazor. Además, en medio de los intensos acontecimientos históricos de la época (primera guerra mundial, revolución bolchevique), inició una actividad política que con los años habría de incrementarse.
En 1926 abandonó a su familia, y retornó a Europa. Durante los años que permaneció allí (1926 – 1933) consolidó su credo estético y afinó el desarrollo de su escritura poética. Colaboró en la revista Favorables-París-Poema, dirigida por los poetas Juan Larrea y César Vallejo. En 1929 publicó Mio Cid campeador, su primera novela, y tres años más tarde Altazor (1931), extenso poema en que alcanza la cúspide de su técnica creacionista de imágenes, conceptos y palabras creadas. Ese mismo año publicó el poema en prosa Temblor de cielo en Madrid, y al año siguiente publicó en París su primera obra de teatro, Gilles de Raíz. A su regreso a Chile en 1933, se abocó a la actividad política, participando en las luchas del Frente Popular, en la Asociación de Artistas Revolucionarios, en el "Primer Congreso Mundial de Escritores para la defensa de la cultura", y desarrollando una intensa actividad solidaria con la causa antifascista. En 1934 publicó las novelas La próxima, Papá o el diario de Alicia Mir, Cagliostro, novela-film que fue premiada en un concurso de guiones cinematográficos de Hollywood, y la pieza de guiñol satírico burlesco En la luna. Al año siguiente aparecieron las Tres novelas ejemplares, escritas en colaboración con el escultor dadaísta Hans Arp. En 1937 viajó a España, donde participó activamente en la guerra civil, y al año siguiente publicó su novela Sátiro o el poder de las palabras.
Durante esos años publicó también diversas revistas literarias en que colaboraron poetas jóvenes de la época, entre ellos Braulio Arenas, Eduardo Anguita, y Teófilo Cid, quienes luego adscribirían al surrealismo, formando el grupo Mandrágora (1938). En 1941 publicó dos de sus libros de poesía más importantes, Ver y palpar y El ciudadano del olvido. Durante la segunda guerra mundial, participó activamente como corresponsal de guerra, y recibió varias heridas en el cráneo, que años más tarde le provocaron un derrame cerebral, y la muerte, tal como se lo habían pronosticado los médicos norteamericanos que lo atendieron cinco años antes de su deceso ocurrido en 1948.

Bibliografía crítica:

- Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina. Biblioteca Ayacucho/Monte Ávila Editores Latinoamericana. Primera edición- 1995.

- Goic, Cedomil. La poesía de Vicente Huidobro. Santiago: Ediciones de los Anales de la Universidad de Chile- 1936

- Costa, René de.- Huidobro: los oficios de un poeta. México: Fondo de Cultura Económica- 1984.

2 comentarios:

Perfecto dijo...

Hoy, saludo la entrada de este gran poeta, compendio, para mí, de dos componentes que debe tener la poesía, hoy día, belleza e inteligencia.
!Feliz idea, Elsa¡ Mi enhorabuena.

Un abrazo.

Elsa Tenca Mariani dijo...

Te agradezco tu conceptuosa opinión.
Sobretodo por dejar tu comentario en un blog en el que sólo pretendo difundir Poesía.

Abrazos.