11 de agosto de 2010

GONZALO ROJAS

Carbón

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
--Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.

-de: "Contra la muerte"-1964-

Carta a Huidobro








1.- Poca confianza en el XXI, en todo caso, algo pasará,
morirán otra vez los hombres, nacerá alguno
del que nadie sabe, otra física
en materia de soltura hará más próxima la imantación de la Tierra
de suerte que el ojo ganará en prodigio y el viaje mismo será vuelo
mental, no habrá estaciones, con sólo abrir
la llave del verano por ejemplo nos bañaremos
en el sol, las muchachas
perdurarán bellísimas esos nueve meses por obra y gracia
de las galaxias y otros nueve
por añadidura después del parto merced
el crecimiento de los alerces de antes del Mundo, así
las mareas estremecidas bailarán airosas otro
plazo, otro ritmo sanguíneo más fresco, lo que por contradanza hará
que el hombre entre en su humus de una vez y sea
más humilde, más
terrestre.

2.- Ah, y otra cosa sin vaticinio, poco a poco envejecerán
las máquinas de la Realidad, no habrá drogas
ni películas míseras ni periódicos arcaicos, ni
¿disipación y estruendo? mercaderes del aplauso ignominioso, todo eso
envejecerá en la apuesta
de la creación, el ojo
volverá a ser ojo, el tacto
tacto, la nariz éter
de Eternidad en el descubrimiento incesante, el fornicio
nos hará libres, no
pensaremos en inglés, como dijo Darío, leeremos
otra vez a los griegos, volverá a hablarse etrusco
en todas las plazas del Mundo, a la altura de la cuarta
década se unirán los continentes
de modo que entrará en nosotros la Antártica con toda su fascinación
de mariposa de turquesa, siete trenes
pasarán bajo ella en múltiples direcciones a una velocidad desconocida.

3.- Hasta donde alcanzamos a ver a Jesucristo no vendrá
en la fecha, pájaros
de aluminio invisible reemplazarán a los aviones, ya al cierre
del XXI prevalecerá lo instantáneo, no seremos
testigos de la mudanza, dormiremos
progenitores en el polvo con nuestras madres
que nos hicieron mortales, desde allí
celebraremos el proyecto de durar, parar el sol,
ser -como los divinos - de repente.
 

Del sentido

Muslo lo que toco, muslo
y pétalo de mujer el día, muslo
lo blanco de lo traslúcido, U
y mas U, y mas y más U lo último
debajo de lo último, labio
el muslo en su latido
nupcial, y ojo
el muslo de verlo todo, y Hado,
sobre todo Hado de nacer, piedra
de no morir, muslo:
leopardo tembloroso.


Tres rosas amarillas
I-
¿Sabes cómo escribo cuando escribo? Remo
en el aire, cierro
las cortinas del cráneo-mundo, remo
párrafo tras párrafo, repito el número
XXI por egipcio, a ver
si llego ahí cantando, los pies alzados
hacia las estrellas,

II
Del aire corto
tres rosas amarillas bellísimas, vibro
en esa transfusión, entro
águila en la mujer, serpiente y águila,
paloma y serpiente por no hablar
de otros animales aéreos que salen de ella: hermosura,
piel, costado, locura,

III
Señal
gozosa asiria mía que lloverá
le digo a la sábana
blanca de la página, fijo
que lloverá,
Dios mismo
que lo sabía lo hizo en siete.

Aquí empieza entonces la otra figura del agua.

Gonzalo Rojas nace en el puerto de Lebu, Chile, el 20 de diciembre del año 1917, en el seno de una familia minera. Precisamente, cuatro años después de su nacimiento fallecerá su padre de una dolencia causada por su profesión.
En 1926 se trasladará con su madre y sus hermanos a Concepción, donde comenzará a estudiar en un estricto internado en el que descubrirá la literatura, y en el que permanecerá varios años, siempre becado.
En 1934 decide abandonar esta institución y viajará a Iquique (en el norte del país). Allí se reincorporará a sus estudios de secundaria y colaborará en el diario "El Tarapacá". Se relacionará también con los mineros del salitre.
En marzo de 1936 regresará a Concepción, por barco. Se inscribirá en el último curso de Humanidades, ahora en el Liceo de Hombres, y fundará la revista "Letras", en donde publica su ensayo "Los treinta años de Pablo Neruda" centrado en sus mecanismos expresivos.
En 1937 comenzará a estudiar Derecho en la Universidad de Santiago de Chile. De 1938 a 1941 trabajará como Inspector en el Internado Barros Arana para costearse sus estudios universitarios. Posteriormente, se inscribe oficialmente en el Pedagógico, cuando cursa el segundo año de Derecho. En esta época pasará a formar parte del grupo surrealista Mandrágora, fundado por Braulio Arenas, Teófilo Cid y Enrique Gómez Correa.
En 1942 abandonará Santiago. Después, conocerá a María, una joven de 18 años, hija de un ciudadano británico recién casada y a punto de separarse. Ella llegará a ser su esposa y madre de su hijo mayor, y la figura central en muchos de sus poemas de amor. Con ella se fugará al desierto de Atacama; allí, entre otras actividades, se dedicará a la de 'alfabetizar a los mineros'.
En 1944 regresará a la capital del país para trabajar en la Dirección de Informaciones y Cultura. Trabajará también con Leopoldo Castedo en la revista "Antártica", de la que llega a ser Jefe de Redacción, y retornará sus estudios de Pedagogía.
Al año siguiente se irá a Valparaíso donde impartirá clases en el Colegio Alemán. Presenta, además, el manuscrito de "La miseria del hombre" a un concurso de la Sociedad de Escritores de Chile, bajo el seudónimo de "Heráclito". El premio ofrecido será la publicación del libro.
Un año después seguirá trabajando en Valparaíso: de día enseña en colegios de jóvenes y en las noches en liceos nocturnos, cuyos alumnos son empleados, obreros, gente mayor. Comenzará a tener conversaciones con autoridades del puerto para crear un Instituto de Enseñanza Superior: de allí saldrá lo que llegaría a ser la Universidad de Chile de Valparaíso. Como no le han publicado su libro premiado, decide costear él su edición.
En 1952, con las recomendaciones de los profesores del Pedagógico de Santiago Antonio Doddis y Juan Uribe Echeverría, gana por concurso las cátedras de Literatura Chilena y de Teoría Literaria del Departamento de Español de la Universidad de Concepción, departamento que debe reorganizar y comienza a dirigir.
En 1955 dirigirá la Primera Escuela de Verano de la Universidad de Concepción y, a partir de 1958, organizará también los famosos Congresos de Escritores en Concepción, reuniendo lo más selecto de la literatura latinoamericana. Ese mismo año obtendrá por concurso la Beca de UNESCO para escritores. En septiembre, haciendo uso de ella, se embarca en Buenos Aires rumbo a Le Havre. Lo acompaña Rodrigo Tomás. Se instala en París y recorrerá muchas de las capitales europeas.
En 1969, como resultado del proceso de reforma universitaria del año anterior, en el que jugó papel muy significativo, será elegido Director del Consejo de Difusión Universitaria de la Universidad de Concepción. Se convierte así en la tercera autoridad y estará a cargo de toda la política cultural de la institución.
Al año siguiente, el Presidente S.Allende lo nombra Consejero Cultural en China donde vivirá la etapa anterior a la Revolución Cultural, lo que le da un conocimiento singularísimo y directo del proceso. En 1972 se traslada a Cuba como Encargado de Negocios, rango equivalente a Embajador que ocupará hasta la caída del Presidente.
Ante este hecho y convertido en un exiliado forzoso, intentará sin éxito que le acojan en varias misiones diplomáticas de América y Europa. Finalmente, se irá a Alemania Oriental, donde se le asignará una cátedra en la Universidad de Rostock, con el título de ''Herr Professor" y un salario alto, pero sin clases.
En 1978, gracias a una triquiñuelas con pasaportes antiguos, puede salir de la RDA. Se trasladará con Hilda, su mujer, y su hijo Gonzalo, a Caracas, contratado por la Universidad Simón Bolívar. Formará parte del jurado que otorga el Premio "Rómulo Gallegos".
En 1979 obtiene la beca Guggenheim y regresa Chile, en donde no se le abren las puertas de ninguna universidad, por lo que se instala en las tierras de Chillan, cerca de su Lebu natal. Aceptará varios contratos temporales en universidades americanas hasta que, en 1985, comienza a trabajar en la Universidad de Brigham Young, de Provo, Utah, de la que será nombrado Profesor Emérito y Escritor en Residencia.
En enero de 1991 será designado profesor emérito de la Universidad de Concepción y se instala definitivamente en Chile, aunque sigue dando conferencias y seminarios por todo el mundo. Será a partir de esta época cuando le llegarán la mayoría de reconocimientos y premios.
Así, obtiene en 1992 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Nacional de Literatura de Chile; en 1995 el título de Ciudadano Ilustre de Valparaíso; en 1997 el Premio José Hernández; y en 1998 el Premio Octavio Paz Poesía y Ensayo.En 2003, obtendrá el Premio Cervantes de Literatura.
* La Presidente Dra. Michelle Bachelet le otorgó la "Distinción Gabriela Mistral", en diciembre 2009.
Expresó: "En esta tierra de poetas, de grandes artífices de la palabra en cuya genealogía Gonzalo Rojas ha sabido instalarse con una voz inconfundible y perentoria, hay pocas obras como la suya que interpretan tan directamente al lector".Precisó que:" su poesía nos hace vulnerables, apela a la entraña misma de nuestro estar en el mundo y nos ayuda a definir lo que somos".
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Fuente: "Antología del aire"-F.C.E.-1991-Gonzalo Rojas-

3 comentarios:

Perfecto dijo...

Extraordinario poeta. Su dominio del lenguaje, la exactitud de la palabra, la permanente tension de su verso, es un prodigio de un grande.
Mis felicitaciones por estos poemas excelentes.

Elsa Tenca Mariani dijo...

Sí,es prodigiosa su Obra y su Vida,por eso extendí sus datos personales.
Estos poemas pertenecen a: "La miseria del hombre"-1948-
Siempre atravesado por la realidad pero nunca panfletario. El surrealismo marcó su creación pero manifestó disensos y escribió "entrando por las ramas diversas del árbol y no por el tallo".
Gracias por dejar tu huella en el blog.
Mi afecto:
Elsa.

Elsa Tenca Mariani dijo...

SALVO ERRATA:

"CARBÓN",PERTENECE A:'CONTRA LA MUERTE'-1964-
DISCULPAS!