21 de septiembre de 2012

GIUSEPPE UNGARETTI


Poeta y traductor italiano nacido en Alejandría, Egipto, en 1888.
Pasó su infancia y adolescencia en Alejandría mientras su padre trabajaba en la construcción del Canal de Suez. En 1912 viajó a París, estudió en La Sorbona y trabó amistad con intelectuales famosos de la época. De regresó a Italia en 1914, se enroló como voluntario durante la Primera Guerra Mundial. Dos años después publicó sus primeros poemas bajo los títulos "El puerto sepultado" 1916 y "La alegría"1919.
A partir de 1921 trabajó como periodista en Roma, publicó su obra más conocida "Sentimiento del tiempo" en 1933 , y luego, en 1936, se radicó en Brasil oficiando como profesor universitario.
Regresó a Roma en 1942, enseñó literatura moderna, publicó "El dolor" en 1947 y la compilación de su labor poética entre 1942 y 1961, bajo el título "La vida de un hombre". En los últimos años de su vida tradujo al italiano obras de importantes autores.
Falleció en Milán en junio de 1970. ©


*Quién viniera conmigo a través de los campos

El sol se esparce en diamantinas

gotas de agua

sobre la frágil hierba



Me recuesto con

el placer

del apacible corazón del universo



Las montañas crecen

en corrientes de sombra lila

y se perfilan contra el cielo



En la luminosa cúpula arriba

el hechizo se ha roto



Y yo retorno hacia mí

y anidado me escondo dentro de mí mismo

Versa, 27 Abril 1916

-Versión de Rafael Díaz Borbón


*Atardecer

La ruborosa cara del cielo

despierta el oasis

para el nómada amor.


-Versión de Rafael Díaz Borbón


*Cielo despejado

Después de la creciente

niebla

una

por una

las estrellas

se quitan el velo



Respiro

el aire fresco

que el color del cielo

me ofrece



Sé soy

una pasajera

imagen



atrapada en un círculo

inmortal

-Versión de Rafael Díaz Borbón


*Condena

como la áspera piedra del volcán,

como la piedra pulida del torrente,

como la noche sola y desnuda,

alma como honda y con terrores

¿Por qué no te recoge

la mano firme del Señor?



Este alma

que sabe las vanidades del corazón

y sabe pérfidas sus tentaciones,

y del mundo conoce la medida,

y los planes de nuestra mente

considera minucias,

¿por qué no puede soportar

más que arrebatos terrenos?



Tú no me miras ya, Señor...

Y no busco sino olvido

en la ceguedad de la carne.

-Versión de Jesús López Pacheco


*Distante

Distante en una tierra distante

como a un hombre ciego

ellos me han abandonado


-Versión de Rafael Díaz Borbón

*El ángel del pobre


Ahora que invade las nubladas mentes

más áspera piedad de la sangre y la tierra,

ahora que nos mide a cada pálpito

el silencio de tanta injusta muerte,



ahora que despierta el ángel del pobre,

gentileza del alma, pervivida...



Con el gesto inextinguible de los siglos

baje a la cabecera de su viejo pueblo

en medio de las sombras...

-Versión de Jesús López Pacheco

*Juno

Alrededor de esa perfecta madurez que me atormenta,

Un muslo levantándose por sobre otro...


Esparce tu furia a través de una acerba noche!

-Versión de Rafael Díaz Borbón


*La muerte meditada

Canto quinto



Has cerrado los ojos,

nace una noche

nena de falsos huecos,

de ruidos muertos

como de corchos

de redes caladas en el agua.



Tus manos se hacen como un soplo

de inviolables lontananzas,

inaferrables como las ideas,



y el equívoco de la luna

y el balancearse, dulcísimos,

si quieres posármelas sobre los ojos,

tocan el alma.



Eres la mujer que pasa

como una hoja

y dejas en los árboles un fuego de otoño.

-Versión de Jesús López Pacheco

2 comentarios:

Perfecto dijo...

Un poeta de sutil decir, y de profunda lírica. Enhorabuena por rescatarlo para los que lo desconocíamos.

Abrazos.

Elsa Tenca-Mariani dijo...

SIEMPRE AGRADEZCO TU LLEGADA AL BLOG.

Un abrazo:Elsa